Jueves, 3 de Septiembre del 2026

Los 4 problemas que hoy preocupan a las PyMEs: cómo convertirlos en un plan de acción

Los 4 problemas que hoy preocupan a las PyMEs: cómo convertirlos en un plan de acción

Las pequeñas y medianas empresas argentinas atraviesan un escenario que obliga a administrar cada vez con mayor precisión.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) presentó recientemente ante senadores nacionales una serie de dificultades que afectan al sector: caída del consumo, presión impositiva, endeudamiento, embargos y ejecuciones fiscales, problemas de financiamiento y cuestiones relacionadas con las operaciones mediante tarjetas.

El diagnóstico coincide con situaciones que diariamente enfrentan muchas empresas.

Pero hay una diferencia importante entre reconocer un problema y gestionarlo.

Desde una perspectiva empresarial, podemos agrupar buena parte de estos desafíos en cuatro grandes áreas: deuda fiscal, financiamiento, rentabilidad y medios de cobro.

1. Deuda fiscal: cuando el problema tributario se transforma en un problema financiero

Una deuda con los organismos fiscales no afecta solamente el cumplimiento impositivo.

Intereses, planes de pago, intimaciones, ejecuciones o eventuales embargos pueden terminar impactando directamente sobre la caja y la continuidad operativa de una empresa.

Por eso, frente a una deuda fiscal, la primera pregunta no debería ser solamente cuánto se debe.

También debemos determinar:

qué deuda existe, cómo se originó, cuál es su costo, qué vencimientos enfrenta la empresa y qué capacidad real tiene para regularizarla.

El objetivo debe ser construir una estrategia posible, evitando asumir compromisos que luego vuelvan a incumplirse.

2. Financiamiento: conseguir crédito no significa necesariamente financiarse bien

El acceso al financiamiento continúa siendo una dificultad importante para muchas PyMEs.

Pero existe además otro problema: elegir correctamente cómo financiarse.

Descubiertos, tarjetas, préstamos bancarios, financiación de proveedores, leasing, descuento de documentos, SGR y otros instrumentos tienen costos, plazos y riesgos diferentes.

La decisión correcta depende del destino del dinero y de la capacidad futura de repago.

Financiar capital de trabajo no es lo mismo que financiar una máquina que generará ingresos durante varios años.

Por eso, antes de asumir deuda conviene analizar:

costo financiero total + plazo + flujo de fondos + capacidad de repago + rentabilidad esperada.

3. Rentabilidad: vender más no siempre significa ganar más

Uno de los errores más frecuentes en empresas pequeñas es medir su desempeño exclusivamente por facturación.

Una empresa puede aumentar sus ventas y, al mismo tiempo, reducir su rentabilidad.

Esto sucede cuando aumentan los costos, se aplican descuentos sin analizar su impacto, crecen los gastos financieros o determinados productos tienen márgenes insuficientes.

La gestión debería permitir conocer al menos:

ventas, costos, margen, gastos, resultado y generación de caja.

Y cuando existen distintas líneas de productos o servicios, es todavía más importante identificar cuáles generan realmente rentabilidad.

Facturar es importante. Saber cuánto queda después de vender es indispensable.

4. Medios de cobro: vender hoy y cobrar después tiene un costo

Tarjetas, billeteras digitales, transferencias, promociones y financiación facilitan las ventas, pero también generan costos que muchas veces no se analizan correctamente.

Comisiones, plazos de acreditación, retenciones, promociones y costos financieros pueden modificar significativamente el margen final de una operación.

Por eso conviene medir cada medio de cobro considerando:

importe vendido → comisión → impuestos/retenciones → plazo de acreditación → costo financiero → importe neto recibido.

La mejor opción no siempre es la que permite vender más, sino aquella que logra un equilibrio adecuado entre conversión comercial, liquidez y rentabilidad.

Los cuatro problemas están relacionados

Deuda fiscal, financiamiento, rentabilidad y medios de cobro no deberían analizarse como compartimentos separados.

Una baja rentabilidad puede generar problemas de caja.

La falta de caja puede generar deuda fiscal.

La deuda puede obligar a buscar financiamiento.

Y un financiamiento demasiado costoso puede deteriorar todavía más la rentabilidad.

Por eso, la solución requiere una mirada integral del negocio.

Del diagnóstico al plan de acción

Una PyME no necesita necesariamente sistemas complejos para empezar a mejorar.

Muchas veces alcanza con construir un tablero sencillo que permita responder periódicamente cinco preguntas:

¿Cuánto dinero tenemos disponible?

¿Qué obligaciones debemos afrontar en los próximos 30 días?

¿Cuánto estamos ganando realmente?

¿Cuánto nos cuesta financiarnos y cobrar?

¿Dónde se encuentran hoy los principales riesgos del negocio?

Con esa información pueden definirse prioridades y construir un plan de acción para 30, 60 y 90 días.

 

Gestionar mejor también es una ventaja competitiva

En escenarios exigentes, la diferencia entre dos empresas similares no siempre está en quién vende más.

Muchas veces está en quién conoce mejor sus números, anticipa problemas y toma decisiones antes.

Ordenar la información financiera, fiscal y comercial permite reducir riesgos, mejorar la liquidez y proteger la rentabilidad.

 

Fuente para colocar al pie de la nota: CAME — Propuestas para la reactivación de las PyMEs, 2/9/2026. Como respaldo adicional del apartado financiero: CAME — ICAF 2026 y acceso al financiamiento PyME.

En MAGEM Consultora entendemos que cada PyME tiene una realidad diferente. Por eso trabajamos transformando información en decisiones concretas y problemas complejos en planes de acción posibles.

Menos incertidumbre. Más información. Mejores decisiones.